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Nueva Educacion

Johann Sebastian Bach y la fascinante relación entre la música y las matemáticas
  • 10 enero, 2017

A 265 AÑOS DE LA MUERTE DE BACH, UNA EXPLORACIÓN DE LA SIMETRÍA DE SU MÚSICA

 

La relación entre la música y las matemáticas ha fascinado al pensamiento occidental desde la aparición de Pitágoras, el sabio de Samos que fue iniciado por los sacerdotes egipcios en los misterios del cosmos y quien creyó percibir un mismo patrón matemático, una armonía entre las estrellas y las cuerdas musicales.
Un prototeorema, famosamente expresado en la frase “hay geometría en la vibración de las cuerdas, hay música en los espacios entre las esferas”.

Quizás el mejor representante de esta tradición matemático-musical es Johann Sebastian Bach, el músico barroco alemán que murió un día como hoy hace 265 años.
Probablemente ningún músico haya innovado y aportado tanto a la música en síntesis, organización y maestría técnica que Bach.
La música de Bach parece confirmar la idea platónica de que la belleza es orden, una imagen de los principios arquetípicos de la creación.
Aunque en su época no se le reconoció tanto, Bach ha ido ganándose un respeto cardenal entre músicos; Beethoven llamó a Bach “el padre original de la armonía”, reconociendo la influencia contrapuntística del maestro.

En la última etapa de su vida Bach se interesó mucho por la simetría musical, creando una serie de acertijos o problema musicales para sus alumnos.
Estos acertijos o puzzles están sobre todo presentes en sus cánones y fugas, los cuales debían ser descifrados para poder ser interpretados correctamente, por ello la inscripción de Quaerendo Invenietis (“Busca y deberás encontrar”) en su colección Ofrenda musical, BWV 1079, una de las grandes obras maestras de simetría musical y en la cual se revela la visión toral de Bach: la música es una ofrenda a la divinidad, y en ella la gloria divina se transparenta.

 

Puede decirse que algo es simétrico cuando se puede transformar y se ve igual, por ejemplo cuando se rota una imagen y se mantiene idéntica.
Por ejemplo el llamado ”Cánon del cangrejo” (nombre póstumo, porque como el cangrejo, camina al revés) que sigue una única línea melódica que es tocada hacia adelante y hacia atrás simultáneamente (por lo cual se ha confundido con un anillo de Moebius, aunque esto no es del todo preciso).
Mucha de la música de Bach tiene una cierta propiedad simétrica, como si fuera un flujo de relaciones geométricas, autosemejantes, que podría describirse como fractal.

El “Cánon del cangrejo”, según Douglas Hofstadter en su libro Gödel, Escher y Bach, es una especie de palíndromo musical, un espejo del tema musical en el tiempo.
Hofstadter explica que estas estructuras también se hallan en el ADN; una estructura similar a un extraño bucle que se encuentra en los dibujos de escaleras reversibles de Escher, en las matemáticas de Gödel, en la música de Bach y en la naturaleza.
Hofstadter aplica este mismo principio a sus diálogos paradójicos entre la Tortuga y Aquiles.

En el siguiente video (minuto 3:30), el Instituto de Santa Fe ejecuta el “Contrapunctus VII” de Bach y podemos ver una gráfica de la música que muestra la repetición del tema musical con una simetría fractal.

Si bien apreciar la estructura matemática subyacente de los temas de Bach nos permite dimensionar su fuerza intelectual y quizás entender el orden de su efecto en nuestra psique, todo esto es sólo accesorio a la experiencia de escuchar su música y sentir su belleza.
Pitágoras creía que cierta música podía usarse como medicina y como una herramienta para aumentar la conciencia de sus estudiantes.
La música de Bach tiene cualidades sorprendentes, como explica Joel Robertson en su libro Natural Prozac, es capaz de relajar y energizar a las personas, incluso estimulando la producción natural de serotonina. Así que te recomendamos pasar esta tarde escuchando las fugas de Bach, dedicarte a una actividad creativo-reflexiva y poner a prueba la magia o la medicina del sonido.

Twitter del autor: @alepholo
Fuente: www.pijamasurf.com

Millennials y educación: cómo sus usos culturales crean un nuevo paradigma
  • 16 septiembre, 2016

Los jóvenes sub-30 buscan carreras más cortas y orientadas a conseguir una rápida salida laboral.
Los desafíos que enfrentan las universidades ante los nuevos espacios de formación que surgen en el mundo.

Los jóvenes están obligando a cambiar la manera en que se enseña (Shuttersotck)
Los Millennials son la primera generación que accede al mundo a través de las nuevas tecnologías desde su alfabetización.
Para ellos, los dispositivos móviles no fueron un avance científico, sino una realidad, una presencia constante, y, como estudiantes, esto genera un nuevo paradigma.

Los jóvenes sub-30 son los primeros dueños de una oportunidad única en la historia: el acceso instantáneo a la información.
Ellos pueden acceder al conocimiento sin necesidad de esperar a que un maestro o profesor se los conceda.
En ese sentido, la palabra alumno – del latín: el prefijo “a” significa “sin” y “lumno” de la raíz “lumen – luminis”, luz- debería modificarse, porque pueden alcanzar la iluminación o incluso llegar a las aulas con mayor luminiscencia que en décadas pasadas.
La época en que las enciclopedias y las búsquedas eternas en una biblioteca eran el acceso principal están pasando a ser parte del pasado.
En la actualidad, el mundo infinito del saber se encuentra a dos clicks de distancia.

Dentro de ese marco, las instituciones educativas comienzan a tener problemas a los que aún, salvo algunas pocas excepciones, no llegan a comprender en profundidad. Este nuevo idioma no solo comprende a las herramientas tecnológicas de la vida cotidiana, sino la manera de incorporarlas e implementarlas.

Según el último informe de la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ), en América Latina hay más de 157 millones de Millennials, lo que comprende alrededor del 26% de la población total.

La educación, como el lenguaje y el conocimiento, es un organismo vivo, que muta acorde los cambios sociales, aunque su progreso esté moderado por estructuras rígidas. El nuevo milenio posee grandes desafíos y muchos de ellos surgen a partir del desarrollo de las nuevas tecnologías.
El debate, en este caso, no gira en torno al acceso equitativo por parte de la mayoría de los educandos, como podría ser una década atrás.
Planes como “Conectar Igualdad” en Argentina; “Plan Ceibal”, Uruguay; “Puentes Educativos”, Chile, y “Prouca”, Brasil, cumplieron una función más social inclusiva, que educativa, ya que si no se realizó, como se hubiese debido, una actualización acorde de las conocimientos de los educadores.

Los hábitos de los Millennials o Generación Y ya inciden en los sistemas educativos del mundo y fuerzan la búsqueda hacia modelos innovadores e invitan a definir una “nueva escuela”.

“El formato de escuela se ha mantenido intacto por siglos. Hoy resulta obsoleto para nuestra sociedad del conocimiento.
La transmisión de información dejó de tener sentido desde el momento que todos podemos acceder a información infinita de modo inmediato, y la misma cambia constantemente a una enorme velocidad. Aún así la gran mayoría de las aulas continúan bajo esos formatos pedagógicos”, explicó a InfobaeAgustina Blanco, directora ejecutiva de Proyecto Educar 2050.

Para Miguel Zabalza Beraza, catedrático de didáctica y organización escolar de la Universidade de Santiago de Compostela, “hay un cambio de paradigma en la forma de ver la educación. Los profesores deben correrse del eje central y ver lo que sucede en las instituciones.
Un colegio sin innovación se transforma en un ente burocrático, se necesita cierto nivel de caos”.

“Ser un oyente pasivo choca con la propia realidad de los jóvenes que encuentran formas de acceder a información y conocimiento que se presenta en formatos cada vez más apasionantes”, sumó Blanco.

Según los especialistas, son cada vez más los estudiantes del nivel superior que buscan modelos rupturistas de formación, cuestionando así los formatos tradicionales universitarios, debido a que al egresar no encuentran una correlación positiva entre el alto costo monetario o temporal de ese estudio y la efectividad para encontrar trabajos apropiados.

INFORME DE UNICEF 2016: niñas, niños y adolescentes en Internet y redes sociales
  • 28 junio, 2016

Las redes avasallan el mundo de los adultos, los sorprenden tratando de entender plataformas y usos que los niños ya la manejan.
Ultima Investigación de Unicef sobre Percepciones y hábitos de niñas, niños y adolescentes en Internet y redes sociales con datos de Argentina.

 

El presente informe forma parte del proyecto de investigación internacional Global
Kids OnLine (GKO), que tiene como objetivo fortalecer el conocimiento sobre
el acceso, oportunidades, riesgos y seguridad de NNyA en relación con los medios
sociales e Internet.
GKO es liderado por Innocenti, la Oficina de Investigación de UNICEF; la London
School of Economics (LSE) y la Unión Europea (EU) Kids OnLine.
La iniciativa incluye a 33 países e involucra el desarrollo de estudios sobre el tema en Argentina,
Filipinas, Serbia y Sudáfrica. Montenegro, Bulgaria y Ghana están iniciando su
participación.
En Argentina hay más de 13 millones de niños, niñas y adolescentes. 6 de cada 10 se comunican usando celular y 8 de cada 10 usan Internet2. La tecnología atraviesa su existencia, impacta en sus modos de conocer, aprender, expresarse,divertirse y comunicarse.
Para los chicos y chicas, los medios digitales son un modo habitual de comunicación y de interacción con el mundo.
Construyen su identidad interactuando tanto en la vida “real” como en la virtual.
Actividades como chatear, jugar en línea, buscar y compartir información y contenidos, son acciones
cotidianas en sus vidas y, en definitiva, del ejercicio de su ciudadanía digital.
Así, este estudio busca recabar información que permita obtener un estado de situación actualizado sobre el vínculo de los adolescentes con la tecnología, y generar evidencia para la toma de decisiones en las políticas del sector, especialmente las vinculadas con la ciudadanía
digital de NNyA, la alfabetización digital y mediática y la concientización sobre el valor de un Internet sin riesgos y al servicio de prácticas positivas.

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Acceder al PDF del  informe de UNicef haciendo Click en la imagen

 

unicef.org.ar
twitter UNICEFArgentina
Facebook UNICEFArgentina

 

 

El nuevo pacto educativo
  • 2 mayo, 2015

Asistimos a un cambio significativo en el papel de la familia a través de
un proceso mediante el cual la formación cultural comienza a ser transmitida
con una carga emocional distinta a la del pasado.

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La familia cumple una función importante no solo, por los mensajes que transmite, sino por las barreras que establece.

En el siglo XX la familia se ha modificado mucho mas que la escuela, entre la familia de hoy y la de fines del siglo pasado hay una distancia enorme, mientras que entre la escuela de hoy y la escuela de fin de siglo los cambios son menos significativos.

Mientras en la familia se ha establecido la diferenciación, el respeto a la diversidad, la ampliación de los espacios de elección y la personalización, en la escuela, en cambio, se mantiene la indiferenciación, las opciones son reducidas, la diversidad personal es resistida.

Son alumnos, cada vez mas diferentes, no logran aprender los contenidos del modelo único.
Los alumnos rechazan esta opción y lo hacen a través del fracaso en el aprendizaje, reaccionando mediante la violencia y otras conductas de marginalidad social como el consumo de drogas, o bien a través de la indiferencia y menos dedicación de esfuerzos al trabajo escolar.

La necesidad de la educación permanente por la renovación constante de conocimiento provoca crisis, tanto de la idea de secuencialidad como de los aspectos mismos del maestro/alumno.

Si es preciso educarse a lo largo de toda la vida, entonces todos somos alumnos.

En la sociedad contemporánea esta muy difundida la idea de que no hace falta ser adulto para acceder a los nuevos conocimientos, ni para operar con los nuevos medios.

El pasado es concebido como un obstáculo, lo cual nos coloca ante un escenario en donde el manejo de los aparatos por parte de los niños y no por los adultos crea la separación entre pensamiento y conocimiento.

Los niños conocen, operan pero no pueden pensar en el sentido de lo que hacen.

Los adultos en cambio pueden pensar en el sentido pero no saben operar con los nuevos instrumentos.

La distinción entre maestro y alumno es mas débil que en el pasado y supera los escalones de la jerarquía educativa que garantiza, cada vez menos, la superación de los escalones de las posiciones sociales.

 

Juan Carlos Tedesco
Extracciones del libro: El nuevo pacto educativo Educación, competitividad y ciudadanía en la sociedad moderna
Cáp. 2, La crisis del sistema tradicional. Juan Carlos Tedesco- ED. Grupo Anaya, España- 1995
Juan Carlos Tedesco es argentino, Lic. En Ciencias de la Educación
Especialista en Educación y Director del Instituto de Políticas Educativas perteneciente a la UNESCO.
1991-1998 Director de la Oficina Internacional de Educación – UNESCO, Ginebra, Suiza.
Cargo actual: Director del Instituto Internacional de Planificación de la Educación – filial Buenos Aires.

“Mamá: no puedo parar los pensamientos que me llegan a la cabeza”
  • 17 abril, 2015

sobreestimulacion

Una amiga me comentó hace unos días que su hija, de apenas cinco años de edad, le había sorprendido con este comentario mientras la llevaba a un cumpleaños. Sentada en su sillita, en los asientos traseros del coche, la pequeña se mostraba agobiada y desconcertada. No es la primera madre que me comenta algo parecido, pero en este caso resulta especialmente significativo el hecho de que la niña considerara que los pensamientos le llegaban de fuera..

No se trata del argumento de una película de ficción, al estilo de La invasión de los ultracuerpos, ni tampoco es consecuencia en este caso de alguna enfermedad mental, o una situación puntual y pasajera. Tras descartar todo lo descartable con el psicólogo, la conclusión no se hizo esperar: se trata sin duda de otra niña más alcanzada por lo que denominamos sobreestimulación. En 1997, hace ya dieciocho años, publiqué un libro sobre el consumo de drogas de síntesis entre los adolescentes, en el que hacía referencia exactamente a esta situación. Sin lugar a dudas nos encontramos ante la generación más sobreestimulada de toda la historia de la Humanidad. Hasta hace apenas 50 años los estímulos que recibíamos del exterior eran muy limitados y moderados en relación a los que recibimos hoy en día. Se trataba fundamentalmente de estímulos procedentes de nuestro entorno inmediato, familia, amigos, y las pocas horas a la semana que podíamos pasar viendo un canal de televisión en blanco y negro, o escuchando algún programa de radio.

Hoy, cualquier niño de diez años de nuestro entorno, ha recibido muchísima más información que cualquier otro homo sapiens de los que han pasado por aquí en los últimos 40.000 años. Ha visto imágenes de tiranosaurios corriendo por un bosque, cuando hasta hace un siglo ni tan siquiera sabíamos de su existencia. Imágenes de peces abisales, animales e insectos de cualquier punto de la tierra, vídeos grabados en la superficie de Marte por un robot, secuencias reales sobre el corazón bombeando sangre o linfocitos haciendo su trabajo en nuestro sistema inmunológico. Cosas con las que ningún sabio de la antigüedad se atrevió a soñar, y un volumen de información muy difícil de manejar. Estímulos dirigidos a todos sus sentidos: sintetizadores, sonidos y ritmos nunca antes escuchados, alimentos procedentes de los cinco continentes, chicles que los primeros minutos saben a maracuyá y después a frutos silvestres del bosque australiano… ¿Se han parado a contar los tipos de cereales que hay en las estanterías de los supermercados? ¿Y los yogures?

Pero estos niños no reciben sólo los estímulos de su entorno habitual, sino que en muchas ocasiones nos empeñamos en “enriquecerlo” y llenar absolutamente todo su tiempo con más actividades. Un tiempo libre absolutamente copado, que se combina con histriónicas series de dibujos animados, estridentes partidas de videojuegos en 3D y todo tipo de aplicaciones para llenar sus móviles, tabletas y cabezas.

Hace ya unos años que distintos expertos, como los del grupo de investigación sobre Neuroplasticidad y Aprendizaje de la Universidad de Granada (UGR), advirtieron sobre cómo la estimulación temprana podía influir en el proceso de aprendizaje. La psicobióloga Milagros Gallo, señalaba que: “El entrenamiento en tareas demasiado complejas, antes de que el sistema esté preparado para llevarlas a cabo, puede producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida”.

El problema de la sobreestimulación es que, al igual que hacen las drogas de síntesis, provoca lo que denominamos “tolerancia”. Es decir, el organismo se acostumbra a recibir con regularidad su dosis de estímulos, hasta que llega un momento en el que tal dosis no le satisface. ¿Qué hace entonces? Pues muy sencillo: buscar una dosis mayor. Los niños que viven este efecto se hacen cada vez menos sensibles a los estímulos del entorno, y necesitan cada vez más. Se vuelven hiperactivos, o se muestran desmotivados mientras su imaginación y creatividad se van mermando. Les cuesta centrarse mucho tiempo en una misma actividad, y sienten que sus pensamientos se atropellan los unos a los otros.

NECESITAMOS EL ABURRIMIENTO

Puede parecer algo paradójico, pero necesitamos más que nunca que los niños y niñas tengan tiempo para aburrirse. Necesitamos que tengan tiempo todos los días para llevar a cabo actividades que no estén previamente estructuradas, organizadas y controladas por normas rígidas y preestablecidas. Es preciso que tengan la oportunidad de crear sus propias estructuras, normas y parámetros. Creo que los adultos que no son capaces de innovar, de adaptarse, cambiar o evolucionar y aportar algo a la vida de quienes les rodean, son con frecuencia niños privados de la posibilidad de crear y experimentar. Es necesario tener la posibilidad de explorar, y también la posibilidad de equivocarse.

Definiría el aburrimiento como la ausencia de motivación que incite a la acción física o mental. Así pues, si un niño se aburre y desea actuar tendrá que terminar encontrando o creando sus propias motivaciones. Tendrá en definitiva que automotivarse. Y no les quepa duda de que lo hará. Un niño o una niña en un parque, con un palito, arena y un par de piedras creará todo un mundo. Sentado frente a una mesa y con una caja llena de pinzas de tender la ropa, organizará una carrera de coches, desarrollará una batalla o realizará algún tipo de construcción. Una hoja en blanco, un lápiz y varios rotuladores darán lugar a todo tipo de creaciones…

Los niños y niñas de hoy, más que nunca, necesitan disponer de tiempo no estructurado y dirigido por sus mayores. La sobreestimulación, la constante motivación externa y el encadenamiento continuo de tareas y actividades programadas les saturan, agobian y ahogan su necesidad de crear.

Resumiría mis principales recomendaciones en el siguiente decálogo:

  1. Procure que sus hijos/as dispongan con frecuencia de tiempo no estructurado. ¡Verdadero tiempo libre!
  2. Reduzca las actividades extraescolares al mínimo que considere necesario. Priorice y tenga muy en cuenta aquellas que son iniciativa de ellos mismos.
  3. No se adelante a sus demandas, no queme etapas demasiado pronto. Necesitan detenerse y paladear cada edad y cada etapa. Respete su ritmo de maduración.
  4. Interactúe y juegue con ellos si se lo piden, pero no organice ni desarrolle las normas.
  5. Controle el acceso a internet y las nuevas tecnologías. No deben convertirse en prioritarias ni conformar su principal forma de ocio. Establezca horarios.
  6. Distancie el uso de ordenadores, tablets o teléfonos móviles de la hora de irse a la cama. El sueño es fundamental, y el cerebro necesita un tiempo para volver a la normalidad tras los estímulos recibidos durante el empleo de estos aparatos.
  7. Supervise las series de dibujos animados que ven. Compruebe si es usted capaz de ver un capítulo y en qué estado se encuentra después. Algunas generan un estado de ansiedad muy apreciable.
  8. Sus hijos necesitan contacto con la naturaleza. El ritmo que ésta establece actúa como un verdadero bálsamo. Necesitan tocar, oler, sentir y experimentar en espacios abiertos y naturales.
  9. Controle los ruidos innecesarios. Si alguien quiere ver la tele en casa, escuchar música o discutir, los demás no tienen que compartirlo necesariamente.
  10. Preste toda la atención posible a sus comentarios, preguntas y observaciones. Nada de lo que dicen es superficial, aunque en un principio podamos no entender lo que están intentando decirnos.
    (Esto no quiere decir que la sobreestimulación sea la respuesta a todos los casos similares. Mi intención es sólo aportar recursos e ideas a los padres y madres que puedan sentirse identificados).

Más información: http://www.guiasaluddigital.com

_____

http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fpsyg.2014.00593/full

http://secretariageneral.ugr.es/pages/tablon/*/noticias-canal-ugr/la-sobreestimulacion-infantil-y-juvenil-provoca-deficiencias-en-el-aprendizaje#.VOjKmfmG-bN

Los niños ven, los niños hacen – Papa te estoy observando
  • 18 marzo, 2015

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