El 21 de diciembre: un rito y una celebración para atraer la abundancia

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    Hay ritos ancestrales que incentivan nuestra cosecha material y simbólica. Tras un año tan duro, es bueno aprovecharlas.
    Por Natalia Carcavallo

    Hace un tiempo, en una entrevista que recorrió el mundo, el filósofo Byung-Chul Han describía algunas de las consecuencias de este tiempo. “La crisis del coronavirus ha acabado totalmente con los rituales. Ni siquiera está permitido darse la mano. La distancia social destruye cualquier proximidad física. Agrava la soledad y el aislamiento que, de todos modos, dominan nuestra sociedad”

    El surcoreano también afirma en su último libro algo que todos sabemos en nuestro interior. Necesitamos regresar a los rituales. “Los rituales le dan estabilidad a la vida. Los ritos transforman el estar en el mundo en un estar en casa”.

    Mientras creamos nuevos ritos para terminar el año de la mejor forma posible con las herramientas que tenemos, miles de personas en el mundo, desde hace tiempo, recuperan los rituales ancestrales que aún viven en nuestras memorias.
    De esta forma encuentran su atajo para crear conexiones con lo más sagrado de ellas mismas, con la Naturaleza, con el mundo invisible y toman nueva fuerza de la vida a través de cada movimiento realizado con una conciencia diferente.

    Desde hace más de 30 años Fire Valkyrja, Suma Sacerdotisa Wicca y una de las iniciadoras del movimiento neopagano en la Argentina y América del Sur, lo explica así: “El ser humano siente un impulso instintivo antes las grandes manifestaciones de la naturaleza, que se traducen en rituales. Es una forma en que nos sentimos conectados a esto tan sagrado”.

    Year Celebrations The Year  - Witchgarden / Pixabay
    Witchgarden / Pixabay

    Un rito, una fecha especial

    El 21 de Diciembre exactamente a las 10.02 h de Argentina es el Solsticio de verano y es un día de suma importancia espiritual en el que podemos, todos los que sintamos el llamado interno, celebrar la llegada del nuevo ciclo.

    “Desde tiempos ancestrales distintas celebraciones se dan en esta fecha, que da cuenta del poderío del Dios Sol.
    Al contrario de lo que pasa en el Hemisferio Norte (que se celebra el día en que el Sol renace en el día más corto del año), debajo del Ecuador, celebramos “Mediados de Verano” o como llamamos a esta fiesta Midsummero Litha, el Sol en su apogeo.

    Fire explica que para los neopaganos de la actualidad, aquellos que tienen fe en los dioses antiguos precristianos con los que se sienten particularmente ligados, es un dia de festejo y honra.

    Stonehenge Travel Tourist England  - kidmoses / Pixabay
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    Un día de purificación

    Sobre cómo hay que manejarse ese día, da algunas claves:
    Es un momento de purificación. Por eso, en la noche encendemos las hogueras. Para que nuestro Verano sea pleno y la cosecha abundante (aunque sea metafóricamente), tratamos de pasar el día al aire libre.
    Además como los seres féericos están de fiesta, ya que la Naturaleza toda está en plena eclosión, un lindo detalle de esta temporada es dejarles ofrendas de alimentos, flores y hierbas en las tardes de verano. 
    Pasear, sentir el sol en nuestra piel, veamos los árboles cargados de flores y hojas.

    El Solsticio de Verano, desde el punto de vista astronómico, es el día más largo y la noche más corta del año.
    En este momento del año, la naturaleza alcanza el máximo de su plenitud, los jardines se llenan de flores y los árboles empiezan a cargarse de frutos que el sol del verano hará madurar.
    En breve comenzarán las cosechas y los árboles se encorvarán con los frutos.

    “Los antiguos habitantes de las Islas Británicas se reunían alrededor de las piedras de Stonehedge para dar la bienvenida al Sol en su día más poderoso (y largo). Hoy seguimos buscando en la actualidad formas de reverenciarlo”, recuerda Fire.

    Con una referencia literaria, la sacerdotisa agrega: “Otra antigua tradición (aunque no tanto como la de Stonehedge) es la recordada por Shakespeare en su obra Sueño de una Noche de Verano. Se creía (y creemos) que el mundo féerico estará bailando en esa noche mágica”.

    ¿Querés celebrar la explosión de vida y la plenitud del Sol?

    Podés hacerlo de una manera simple y profunda. No importa que no sea “grandilocuente” lo importante es que tengas plena conciencia de este momento en la Naturaleza y sobre todo sientas las energías del solsticio.

    Date un baño de inmersión (o una simple ducha), sentí esta comunión con el agua (podés ponerte velas, un baño de espuma, pétalos).

    Meditá lo que deseas que madure y se coseche en los próximos 60 días.

    “Dentro de los rituales de purificación, podés encender un pequeño fuego (ya sea una vela blanca o un fueguito dentro de un recipiente resistente al fuego) no solo para bendecir este momento, sino para quemar en él aquellos aspectos personales que deseas que desaparezcan de tu vida. Volcalo en un papel por escrito, hace un rollito y tíralo al fuego. Y quédate mirando como eso que te molesta desaparece. Una vez que se consuma todo (al día siguiente) desecha las cenizas o los restos fuera de tu casa. ¡Celebremos la Vida! ¡Feliz Pleno Verano! Bendiciones” dice Fire.

    Quizás avanzar sea retroceder y evolucionar es regresar a lo esencial, al origen. Tal vez sea recuperar aquello que hemos olvidado: lo atávico, lo ancestral, lo que nos conecta con la verdad más allá de las formas.
    Es probable que ese sea el propósito de ese descenso obligado que atravesamos a otras dimensiones de nosotros mismos: descubrir que lo que necesitamos está allí y que ya lo tenemos, que somos suficientes.

    Por años nos hemos distraído en lo exterior y de estímulo en estímulo, de conexión en conexión en un ritmo desenfrenado y en una demanda inagotable. La vida se había vuelto un zapping de acontecimientos efímeros que nos fueron vaciando, y desconectando, que nos dejaron desnudos y sin sentido.

    Quizás regresar a aquello que nos recuerda quienes somos empiece por detenernos, respirar y darnos  un tiempo, recuperar la perspectiva de cuánto hemos hecho para llegar hasta aquí.
    Hagamos nuestra la rutina sagrada, que cada acto en sí mismo sea una acción manifiesta y simbólica de algo mayor.

    Que Rito?

    Un rito es encender una vela, sahumar y orar. 
    Un rito también es preparar un mate espumoso, ahora dos. Limpiar la casa, regar las plantas y llamar a nuestra abuela. 
    Es tapar a nuestros hijos cada noche,  abrirle la puerta a la vecina y cederle el taxi al que se paró al lado en la misma esquina con un poco más de urgencia que nosotros.

    Un rito es silenciarnos cuando un amigo necesita hablar y hacer solo las preguntas que suavizan y facilitan todo
    ¿Qué necesitas? ¿En qué te puedo ayudar?

    Un rito es no pasar de largo los días sin decirles a quienes amamos cuan importantes son en nuestra vida por más obvio que parezca.

    El rito más sagrado, desde siempre y para siempre, es agradecer: a nosotros mismos, por habernos traído hasta aquí, a lo compañeros de toda la vida y a los circunstanciales, a la familia biológica y a la elegida, a los que nos han hecho doler, a los que nos traicionaron, a los que no pasaron por nuestra vida en vano y al Todo,  por lo que se nos ha concedido y por todo lo que aún está por venir.

    Que así sea.

    Natalia Carcavallo
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