“En pandemia” es un poema que se hizo viral el año pasado. Volver a él quizás nos sirva para tomar perspectiva de qué ha sido de nosotros después de tanto tiempo y de qué puede ser aún. Por Natalia Carcavallo

Para muchos fue una visión de un mejor mundo posible que aún se sostiene. Este tiempo de tanto dolor, miedo, soledad e incertidumbre nos tiene que hacer mejores, como individuos y como humanidad. Las crisis se precipitan como un movimiento inevitable que nos lleva a un lugar de renovación interna al que no hubiésemos llegado sin ellas.

Sin embargo, el atravesarlas nos provoca desafíos, dolores, pérdidas y muchos momentos de desasosiego.
¿Estamos dispuestos a dejarnos atravesar por todo esto?
A veces no podemos elegir.

Hay que enfrentar nuestros monstruos sí o sí. Lo que sí podemos elegir es cómo hacerlo y de qué forma ser sostenidos por nosotros mismos, por los que siempre están y por mejores elecciones diarias que nos vayan aliviando este camino.

Un año después volvemos a tener que adaptarnos a la restricción, a la tensión y a la incertidumbre. 
Para algunos parece más simple, porque de alguna forma ya sabemos algo más.
Esas emociones que regresan a nosotros, ahora, son viejas conocidas. Para otros, el regreso a este clima social e individual es más complejo.

Estamos cansados, agotados, estresados y frustrados. Cuando creímos que habíamos podido avanzar algunos pasos hacia el alivio y hacia la posibilidad de recuperar aquello que era, tenemos que dar veinte pasos hacia atrás. Y, claro, no damos más.

Aún así, hoy y ahora me parece oportuno volver a retomar este poema, que nos puede resultar un bálsamo y recordarnos que hay otra visión posible sobre este tiempo de tensión al que otra vez se nos enfrenta.

Quizás, para muchos sea una versión romantizada de algo que jamás sucederá. Para otros, este nuevo movimiento, tal vez sea una nueva oportunidad para manifestar de alguna forma esa promesa incumplida del tiempo que pasó.

Hay situaciones inevitables donde pareciera que no podemos hacer nada. Eso las vuelve aún más dramáticas.
Un nuevo tránsito desafiante y doloroso se abre ante nosotros, otra vez. Sí, podemos elegir cómo vamos a dar cada paso. Ya no somos aquellos. ¿O sí?

Seguro hay muchas cosas que se han transformado en nosotros.
También nos quedan muchas otras por modificar, en lo interno y en lo externo.

Esta vez, podemos atravesarlo desde un lugar más adulto, aceptar lo que nos toca e intentar nuevas estrategias creativas para hacer que de verdad, la crisis como oportunidad deje de ser un lugar común, una frase trillada, y de alguna forma, con pequeños pasos se vaya convirtiendo en realidad.

 

Photo by Everton Nobrega from Pexels

En tiempos de pandemia

“En tiempos de pandemia” no es un poema escrito en el 1800, en la epidemia de la peste negra, como se dijo. Fue publicado en un blog llamado The Daily Day por Kitty O’Meara, una antigua maestra y asistente espiritual en hospitales y hospicios de Estados Unidos. A las pocas horas de estar on line y, sin que nadie supiera cómo, se hizo viral. Más allá de las polémicas sobre su autoría, hoy es necesario retomar un poco de inspiración y conectarnos con otros pensamientos posibles sobre aquello que nos toca.

También nos puede ayudar a reflexionar y a tomar perspectiva sobre cuánto hemos cambiado de un año a esta parte y poder respondernos internamente si ahora, somos mejores o no.

Seguro hay muchas cosas que se han transformado en nosotros. También nos quedan muchas otras por modificar, en lo interno y en lo externo.

En este tiempo donde todo se vuelve a poner tenso, mi propuesta es ser más amables con nosotros mismos y con los otros, pacientes, menos reactivos y darnos el tiempo de que cada cosa que se mueve, haga su proceso, por su propia naturaleza, hasta que finalmente todo se ancle en un mejor lugar. Tomemos energía de lo que sí, de lo que hemos hecho bien, de lo que sobrevive en nosotros, de la fuerza inesperada que emergió para sostenernos y para sostener.

Tomemos fuerza en lo que estamos haciendo bien y de todo aquello que nos ha recordado lo importante, lo esencial. Desde ahí podremos ser nuestro auto inspiración para ir a transformar todo lo que aún nos aleja de la paz, de la verdad y de la vida.

En tiempos de pandemia

Y la gente se quedó en casa.
Y leyó libros y escuchó.
Y descansó y se ejercitó.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.
Y escuchó más profundamente. Alguno meditaba.
Alguno rezaba.
Alguno bailaba.
Alguno se encontró con su propia sombra.
Y la gente empezó a pensar de forma diferente.
Y la gente se curó.
Y en ausencia de personas que viven de manera ignorante.
Peligrosos.
Sin sentido y sin corazón.
Incluso la tierra comenzó a sanar.
Y cuando el peligro terminó.
Y la gente se encontró de nuevo.
Lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron nuevas visiones.
Y crearon nuevas formas de vida.
Y sanaron la tierra completamente.
Tal y como ellos fueron curados.
Que así sea.

Natalia Carcavallo
wetoker.com

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