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De eso se trata la práctica del Tonglen. Frente a situaciones difíciles o dolorosas, lo mejor es integrarlas para transformarlas y salir fortalecidos. Los cuatro pasos para llevar a cabo esta meditación.
Por Natalia Carcavallo

” Cuando todo se derrumba y estamos al borde de no se sabe qué, la prueba para cada uno de nosotros es permanecer en ese punto y no concretar. El camino espiritual no consiste en tratar de llegar al cielo y acabar accediendo a un lugar magnífico…
Generalmente sentimos que hay un gran problema que tenemos que arreglar.
La instrucción es detenernos. Hacer algo que no nos sea familiar.
Hacer cualquier cosa aparte de salir corriendo en la vieja dirección, de practicar los viejos trucos” 

Pema Chödrön
cuando todo se derrumba

Pema Chödrön es una monja budista estadounidense reconocida mundialmente por su capacidad para enseñar las prácticas sagradas budistas a millones de personas en Occidente y hacer posible, que muchos de nosotros, podamos aplicarlas en nuestra vida cotidiana. Ha sido directora de la abadía Gampo en Nueva Escocia y a través de los años, nos ha legado mucha de la sabiduría del budismo tibetano en forma de libros.

Cuando todo se derrumba 

Una de las obras que más ha impactado en millones de personas se llama Cuando todo se derrumba y, aunque fue escrito hace décadas, tiene hoy una vigencia sorprendente. “A nivel global vivimos tiempos difíciles; el despertar ya no es un lujo ni un ideal, sino algo críticamente necesario. No debemos añadir más depresión, más desánimo ni más ira a lo ya existente. Se está volviendo esencial aprender a relacionarnos saludablemente con los tiempos difíciles”.

Explica además: “La tierra parece suplicarnos que conectemos con la alegría y descubramos nuestra esencia más íntima. Es la mejor manera posible de beneficiar a los demás”.

En este libro, atraviesa temas fundamentales del budismo de una forma muy cercana, con ejemplos simples y con enseñanzas a través de anécdotas personales que nos convocan a aplicar esta sabiduría mayor a nuestra vida cotidiana.

Chödrön se pregunta

  • ¿Cómo trabajamos con la sensación de sentirnos cargados?
  • ¿Aprendemos a relacionarnos con lo que parece interponerse entre nosotros y la felicidad que merecemos?
  • ¿Cómo aprendemos a relajarnos y a conectar con la alegría fundamental?.

Según la tradición existen tres métodos. Uno de ellos se refiere a cesar la lucha.

“La lucha fundamental se libra con nuestra sensación de estar equivocados, con la culpa y la vergüenza de ser quienes somos. Esas son las cosas con las que nos tenemos que reconciliar”, explica en una parte de su libro.

Quizá no podamos nombrar lo que estamos sintiendo,
pero en cualquier caso podemos sentirlo:
es una tensión en el estómago, una oscuridad pesada, lo que sea.

Otro de los métodos se refiere a la capacidad que todos tenemos de aprender a contemplar cualquier cosa que surja en nuestra vida como sabiduría iluminada. Y el tercero tiene como punto de partida y fina usar el veneno como medicina.

El Tonglen permite inspirar lo negativo para espirar una sensación fresca y luminosa.   Fuente: Adobe
El Tonglen permite inspirar lo negativo para espirar una sensación fresca y luminosa. Fuente: Adobe

La práctica de Tonglen: usar el veneno como medicina.

“La práctica del Tonglen nos conecta con el sufrimiento, el nuestro propio y el que nos rodea, allí donde vayamos. Es un método para superar el miedo al sufrimiento y disolver la tensión de nuestros corazones”.

Chödrön se refiere al veneno como todas las situaciones difíciles que estemos atravesando de manera individual y colectiva. “Cuando surge algo incómodo -cualquier tipo de conflicto, cualquier idea de desvalorización, cualquier cosa que nos desagrade, avergüence o resulte dolorosa- en lugar de tratar de librarnos de ello, lo inspiramos con todo nuestro cuerpo. Luego, lo expiramos libre, fresco, iluminado y hermoso”.

Tonglen – Práctica de meditación

Esto lo podemos hacer en todo momento y en todo lugar. Sin embargo, si queremos llevar esta práctica de meditación como algo más formal y metódico, debemos contemplar cuatro pasos.

1- Descansar la mente brevemente, durante un segundo o dos, en un estado de apertura o quietud.

2- Inspirar 

Inspirar una sensación caliente, oscura y pesada -casi claustrofóbica- y espirar una sensación fresca, brillante y ligera, una sensación de frescura. Inspirar completamente, a través de todos los poros de tu cuerpo, y al espirar irradiar completamente, a través de todos los poros de tu cuerpo. Repetir esta acción hasta sentir el movimiento sincronizado con tu inspiración y espiración.

3- Trabajar con una situación personal, cualquier situación dolorosa que sea real para ti.


Tradicionalmente se empieza haciendo tonglen por alguien que nos importa y a quien queremos ayudar.
Pero si te sientes atascado puedes hacer la práctica por el propio dolor que estás sintiendo y simultáneamente por todos los que sienten algún tipo de sufrimiento parecido.

4- Ampliar el tomar y el enviar.


Si estás haciendo tonglen por alguien a quien quieres, extiéndelo a todos los que están en la misma situación que esa persona. Si practicas tonglen por alguien que ves en televisión o por la calle, hazlo por todos los demás que comparten el mismo barco.

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Siempre puedes ir más lejos y hacer Tonglen

La monja budista afirma: “Siempre puedes ir más lejos y hacer tonglen por personas a las que consideras tus enemigos, por los que te hacen daño o dañan a los demás”.

Parece algo sencillo, sin embargo, a menudo somos incapaces de realizar la práctica porque nos encontramos cara a cara con nuestro propio miedo, con nuestra propia resistencia e ira, o con cualquier otro dolor personal del momento.

En ese mismo instante podemos cambiar de objetivo y empezar a hacer tonglen por lo que nosotros mismos sentimos y por los millones de personas que, en ese momento, están sintiendo el mismo atasco y dolor que nosotros. Quizá seamos capaces de nombrar nuestro dolor, de reconocerlo como terror, repulsión, ira o deseo de venganza. 

Inspiramos

Entonces inspiramos por todas las personas atrapadas en esa misma emoción, y enviamos alivio o cualquier otra cosa que abra nuestro propio espacio y el de los demás. Quizá no podamos nombrar lo que estamos sintiendo, pero en cualquier caso podemos sentirlo: es una tensión en el estómago, una oscuridad pesada, lo que sea. Entonces, simplemente contactamos con ello y lo inspiramos, lo llevamos dentro por todos nosotros; después espiramos, enviándonos alivio a nosotros mismos y a los demás.

“Podemos hacer tonglen por los enfermos, por los moribundos o los muertos, por los que sienten cualquier tipo de dolor. Vamos caminando y vemos a alguien que sufre; en ese mismo momento podemos inspirar su dolor y enviarle alivio”, señala la monja.

Chödrön da muchas indicaciones sobre cómo y para quiénes sirve la práctica de Tonglen


“Por otra parte, es igualmente probable que si vemos a alguien sufriendo, miremos para otro lado.
El dolor nos produce miedo o enfado; hace que surjan nuestra resistencia y confusión.
Entonces, en ese mismo momento y lugar, podemos hacer tonglen por toda la gente como nosotros, por todos los que quieren ser compasivos pero tienen miedo; por los que quieren ser valientes pero son cobardes”.

En una parte de Cuando todo se derrumba nos recuerda: “El único tiempo que existe es el ahora. Nuestra forma de relacionarnos con él crea el futuro. En otras palabras: para ser más alegres en el futuro debemos aspirar y esforzarnos por estar alegres en el presente. Lo que hacemos se acumula; el futuro es el resultado de lo que hacemos ahora mismo”.

Por Natalia Carcavallo
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