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La Rueda del Año, el solsticio

La Rueda del Año, Solsticio de Verano en Hemisferio Sur y de Invierno en el Hemisferio Norte.
Por Mónica Gobbin

Solsticio de Verano en Hemisferio Sur


Casi en “silencio”, en puntillas, aun dentro de círculos paganos, esta época en el Hemisferio Sur, queda como “tapada” por las fiestas de las Religiones Tradicionales. En mi país y en los países vecinos de Sudamérica, hemos “heredado” un Calendario centrado en el Hemisferio Norte.

Embargados por las emociones y el cansancio de todo un año de trabajo, diciembre aparece con la promesa de “Navidad” y “Fin de Año” con la seguidilla de: despedidas, fiestas familiares que muchas veces representan un dolor de cabeza. Regalos, verano y vacaciones….un “changüí” necesario para poder enfrentar el nuevo año, con todas sus incertidumbres. Pero por sobre todo una promesa o ilusión, de que [email protected] podemos ser mejores.

La Diosa Sol, nos ofrece el día más largo, el período más luminoso, las frutas más deliciosas y las flores más coloridas. Tiempo de fertilidad y de “hacer”. Generalmente, ponemos en el freezer todos nuestros proyectos, pues es “verano” y “no pasa nada”.

Rompe esa creencia, reflexionando sobre:
¿Qué patrones en mi vida no permiten que sea un/una [email protected] [email protected]?
¿Qué cosas no me permiten alcanzar la autonomía?
Este momento nos señala el punto dónde estamos dudando de nuestra capacidad de autodefensa y determinación.

Aquehua entrará a Capricornio y nos extenderá Su Mano para contactarnos con su significado: nuestra solidez, “nuestro andar por la vida”, el desarrollo de una estructura sólida en tanto personas, que implica un proceso introspectivo, discriminativo, observador e integrador de los aspectos más oscuros y luminosos. Rompe con la contradicción de “Querer hacer cambios” y repetir todo de la misma forma, al año gregoriano siguiente.


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NUEVO! SER AZUL DECO

RUEDA DEL AÑO CELTA
ORIENTACIÓN SUR


Objetos Inspirados en Mandalas, símbolos y geometría sagrada. Creados sobre madera y cortados con Láser.


Solsticio de Invierno en Hemisferio Norte

La palabra solsticio se deriva del latín sol (‘Sol’) y sístere (‘permanecer quieto’), porque el sol sale y se pone en el mismo lugar por unos días. Este momento «estacionario» sugiere un aquietamiento, un tiempo de espera. Un periodo propicio para ir a nuestro interior, para hacer una pausa y reflexionar.

En el hemisferio norte, esta es la noche más larga y el día más corto del año. A partir de este día en adelante, los días se hacen más largos. Este fenómeno es un resultado directo de la relación Tierra-Sol.

En el solsticio de invierno, el Sol está en su punto más bajo: la noche más larga, el descenso más profundo en la oscuridad, y un giro subsiguiente del ciclo, un retorno a la Luz. Por lo tanto, después de la pausa, un movimiento hacia el renacimiento. Señala el retorno y renovación de la fuerza de la vida.

La Luz comienza a crecer de nuevo. Es por esto por lo que muchísimas culturas, desde hace mucho tiempo, han celebrado este momento en una u otra manera. A fin de salvaguardar el Fuego Sagrado de la Vida, manteniendo la esperanza, reconociendo el poder de renovación de la Naturaleza. Celebrando para asegurar el retorno de nuestra estrella de la mañana, la Madre Sol.

Aquehua, Amaterasu, Arinna, Sunna, Shemesh y Beiwe comienzan su viaje en el cielo llevando la promesa de fertilidad, que nos permite esperar [email protected] en el regreso de su Luz y Calor. Por debajo de la Tierra, las raíces conservan la promesa de las futuras ramas. La Osa Soñadora en su cueva se dispone a soñar su Universo. Así, de a poquito, atravesaremos el invierno, caminando hacia la primavera. Cómo una nueva mañana en nuestra vida, dónde tal vez, veamos florecer nuestros pimpollos, acariciados por la Madre Sol.

¿Muchos me han preguntado… cómo es esto de una “Diosa Sol”? Ha sido tan difundido esto de «dios sol» y «diosa luna», que a muchos les parece difícil pensar en una Diosa Sol. O reconocer la «sol-aridad» en las mujeres.

Uno de los aspectos más preciados de la Diosa primordial, el solar, fue apropiado por las culturas patriarcales. Y este aspecto fue atribuido a un dios o a un héroe. Sincrónicamente, este aspecto yang, comenzó a ser visto como atributo exclusivamente masculino. Así, los aspectos solares de la Diosa, comenzaron a ser ocultados y traspasados. Ni hablar de heroínas solares…

Con el avance del monoteísmo, la iglesia en Roma “establece” la Natividad de Jesús, durante la misma época que los Festivales paganos europeos. El Festival del Nacimiento del Sol Invicto (Dies Natalis Solis Invicti) se celebraba cuando la luz del día aumentaba después del solsticio de invierno en el hemisferio norte, en alusión al “renacimiento” del sol. Este Festival corría desde el 22 al 25 de diciembre.
El nacimiento de Cristo ocupa el lugar de otros dioses solares: Mitra, Dionisos Lenaio, Helios.

También es interesante observar, como desde antiguo, el estar en contacto con los ciclos y celebrar los rituales en ceremonias comunitarias, ayudaba a la salud de todo el grupo social.
La falta de luz solar en los cortos días del invierno aumenta la secreción de melatonina en el cuerpo, empujando el ritmo circadiano de sueño a uno más largo.
Ejercicio y terapia de luz pueden revitalizar el cuerpo en el invierno y aliviar la apatía por la disminución de la secreción de melatonina, el aumento de la serotonina y la creación de un patrón de sueño temporal.

Los Festivales y celebraciones en la noche más larga del año, a menudo con uso decorativo de ramas de árboles perennes, brillante iluminación por fogatas, grandes fuegos artificiales, fiestas, la comunión con el prójimo, y por la noche, un esfuerzo físico por el baile y el canto son ejemplos de terapias culturales de invierno que han evolucionado como tradiciones desde el comienzo de la civilización.
Estas tradiciones pueden, evitar el malestar, reiniciar el reloj interno y reavivar el espíritu humano.

Te propongo, entonces, reflexionar sobre estos significados, sobre creencias impuestas, sobre los ciclos de la Tierra y de los Astros. Y nuestra relación con [email protected] Pero por, sobre todo: tu «sol-aridad», tu poder de creación, tu brillo, tu capacidad de recorrer el camino hacia la individuación. Sin perder tu centro, ni tu polaridad Yin.

Mónica Gobbin
www.sanaciondelalma.com.ar

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